La Plaza Mayor de Salamanca es uno de los espacios urbanos más representativos del barroco español y el auténtico corazón de la ciudad. Desde su construcción se convirtió en el lugar donde ha girado buena parte de la vida salmantina.
Hoy sigue siendo el principal punto de encuentro para vecinos y visitantes gracias a sus terrazas, comercios y numerosos actos culturales. Su armonía arquitectónica y el color dorado que adquiere la piedra de Villamayor con la luz del sol la han convertido en una de las plazas más admiradas de España. La plaza fue levantada entre 1729 y 1755 sobre el antiguo espacio conocido como Plaza de San Martín, que durante siglos había acogido el mercado de la ciudad. El proyecto fue impulsado durante el reinado de Felipe V. El resultado fue una plaza cerrada de planta irregular que consigue transmitir una gran sensación de equilibrio a pesar de que ninguno de sus lados tiene exactamente la misma longitud. Esta aparente perfección es una de las características que más llaman la atención de los especialistas.




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