Por supuesto, a unos amantes de los castillos como somos nosotros, lo primero que nos llamó la atención al llegar a Potes, fue su preciosa Torre del Infantado, como es su nombre oficial. Por si no lo sabéis, solemos viajar con caravana, por lo que dejamos detrás la población para ir un poco más adelante al Camping la Isla, nuestro objetivo para acampar.
La torre del infantado se encuentra en un estado bastante bueno, al menos por fuera. Por dentro todo lo que hay es nuevo, ya que se encontraba totalmente diáfana, por lo que se reconstruyó por dentro para instalar sus seis plantas y su ascensor. El interior está musealizado y basado sobre todo en la vida de Santo Toribio de Liébana. En la planta baja lo que podemos disfrutar es de una colección de trajes o ropajes de época medieval de distintos tipos, que han sido confeccionados en épocas recientes. El edificio es del siglo XV y en el siglo XVI, se le hizo una gran remodelación en la que se le dotó de un patio interior, algo inusual en aquella época, para convertirlo en una torre señorial.
Fue levantada inicialmente por la familia de los Lama y estuvo vinculada a don Tello, hijo del rey Alfonso XI de Castilla. Más tarde pasó a manos del II Marqués de Santillana, Diego Hurtado de Mendoza y después a los duques del Infantado, cuya influencia dio nombre definitivo a la fortaleza. Arquitectónicamente es una construcción robusta, cuadrada y defensiva, hecha en piedra, con cuatro cuerpos y una azotea almenada que remata el conjunto. En las esquinas se elevan pequeñas torres cúbicas también almenadas, lo que le da un aspecto militar rotundo. Durante la invasión francesa de principios del siglo XIX, las tropas napoleónicas intentaron conquistar Potes, pero los liebanenses, se refugiaron en esta torre que pudo repeler hasta dieciséis asaltos, no llegando a ser conquistada.
Durante la Guerra Civil, el casco antiguo de Potes sufrió numerosos daños, incluida la torre, pero posteriormente se restauró y hoy se encuentra en buen estado, adaptada a su función actual como centro cultural y museístico. Desde 2011, tras una restauración importante, acoge exposiciones dedicadas a la historia local y, especialmente, al Beato de Liébana. La terraza superior es uno de los puntos más apreciados por los viajeros. Desde allí se obtiene una vista clara del casco histórico, de los ríos que atraviesan la villa y del entorno montañoso que anticipa los Picos de Europa. Es un mirador privilegiado para entender por qué Potes es uno de los destinos más visitados de Cantabria.
¡¡Conoce y vive España!!



















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