Realmente no es un baptisterio, sino un cripto-pórtico romano. Las diferencias, básicamente son: el baptisterio era un lugar en donde se hacía el rito del bautismo pero, por inmersión, como fue el bautizo de los primeros cristianos. El cripto-pórtico es un lugar, semienterrado que se utilizaba como almacenaje o para refugiarse en caso necesario.

Este lugar habitualmente era promocionado por sus dueños con la famosa frase "¿A quién no le gusta un baptisterio romano del siglo IV que parece del siglo I? Sus dueños eran los hermanos Rojas Serrano, herederos de Francisco Serrano Rodríguez, agricultor de Gabia la Grande, que labrando sus tierras encontró lo que él creyó una mina. Empezó a excavarla con sus propios medios y con la ayuda de varios peones de la localidad. Al no saber de que se trataba, causaron numerosos destrozos al monumento. Tras el fallecimiento de Encarnita, la última heredera de Francisco Serrano, el Estado se hizo cargo del yacimiento en 2008, al no haber herederos directos. Cuando nosotros estuvimos en septiembre de 2025, el monumento estaba cerrado al iniciarse labores de restauración y excavación del recinto. Al parecer, la empresa encargada de la excavación ha iniciado la posibilidad de hacer visitas guiadas.

He leído que estas visitas están cargadas de contenido político con muchas inexactitudes históricas con todo muy politizado, en contra de los malos de siempre, Franco y la derecha que, ¡digo yo! ¿que tendrá que ver Franco o Tito Paco, como lo nombran, con un criptopórtico romano del siglo IV descubierto en la década de los 20 del pasado siglo y donde también se mofa de los hermanos Rojas. En fín, que no entiendo cómo una persona como ésta está ahí para enseñar un monumento histórico romano. La construcción datada en torno al siglo IV de nuestra era, es una galería subterránea con bóveda de cañón de más de treinta metros de longitud que culmina en una cámara cuadrangular cubierta por una cúpula. Tiene un corredor con varios vanos por los que entraba luz y, al fondo, la estancia principal contenía lo que hoy serían los restos de una fuente y decoraciones en mármol y mosaico que han desaparecido en gran parte.

Este conjunto de pasillos y salas está construido con materiales y técnicas de la arquitectura romana tardía, y las decoraciones que se han documentado indican un nivel de detalle y riqueza ornamentativa que lo emparentan con otros espacios domésticos de élite de la misma época. Históricamente se le ha llamado baptisterio, quizá de carácter paleocristiano o incluso bizantino, por la posible presencia de inscripciones griegas en la decoración original. Sin embargo, investigaciones más recientes apuntan a que la estructura es parte de la villa misma, siendo un criptopórtico monumental que servía como acceso principal, zona de circulación o espacio de representación dentro de una gran propiedad rural. La villa a la que pertenece este espacio era un complejo significativo con áreas productivas como almazara de aceite, patios, fuentes y salas decoradas con mosaicos, reflejo de la vida rural de familias acomodadas en la Tardoantigüedad.

La villa dejó de usarse de forma más o menos continuada hacia finales del siglo V, y sus espacios acabaron siendo ocupados de forma rústica por campesinos que adaptaron y tapiaron partes de las estancias para otros usos, lo que provocó degradación de pavimentos y decoraciones. Con la llegada de la dominación islámica, el conjunto quedó enterrado bajo sedimentos y tierra de cultivo, y solo se conservó enterrado hasta su redescubrimiento en el siglo XX. Parte del terreno y del yacimiento ha sido objeto de proyectos de investigación arqueológica y musealización impulsados por el Ayuntamiento de Las Gabias y la Junta de Andalucía, con la participación de universidades para estudiar y poner en valor el conjunto, ya podrían poner a algún historiador capaz al frente de las visitas guiadas. La localización exacta del criptopórtico es en las afueras del casco urbano de Gabia la Grande, dentro del término municipal de Las Gabias, a pocos kilómetros al sur de Granada capital.

El estado actual del monumento es semienterrado, con acceso mediante pasadizos protegidos y algunas partes excavadas visibles bajo tierra. La mayor parte del conjunto de la villa romana permanece sin excavar, y su extensión real puede ser mucho mayor de lo que las excavaciones han podido demostrar hasta ahora. Curiosamente, la fama popular del llamado “baptisterio” se vio reforzada por apariciones en medios de comunicación y programas de televisión en España, donde se contaron historias ligadas al hallazgo y a las hermanas Rojas como guardianas del sitio antes de que las administraciones culturales se hicieran cargo. Estas anécdotas contribuyeron a la percepción pública del monumento como algo casi legendario dentro de la arqueología local, aunque hoy se entiende mejor en su contexto arqueológico romano.
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