A este castillo llegamos a atravesando una especie de finca con mucho barro y excrementos de animales. Luego nos encontramos con una valla y una reja de hierro cerradas, por lo que tuvimos que buscar un hueco para poder entrar. Se le ha hecho una gran estructura metálica con una escalera de caracol por el interior de la torre para nada ya que al estar cerrado se ha tirado el dinero. ¡¡Que bien se caza con la pólvora del Rey!! y, en este caso, el rey somos todos.

El Castillo de Penella se alza sobre un cerro alargado en el término de Cocentaina, dominando visualmente el valle del río Serpis y las vías naturales que comunican el interior con la costa. Su posición responde a una lógica muy clara de control del territorio y de vigilancia de caminos, algo esencial en una zona donde los pasos naturales condicionaban el movimiento de personas y mercancías. Desde lo alto se obtiene una visión amplia del entorno, lo que convierte al lugar en un punto estratégico mucho antes de la construcción del castillo. El origen de la fortificación se sitúa en época islámica, probablemente entre los siglos XI y XII, dentro del sistema defensivo de al-Ándalus en esta parte del levante. La construcción se adapta al relieve del cerro y aprovecha las pendientes naturales como defensa, con murallas de tapial y mampostería y torres que reforzaban los puntos más vulnerables.

Con la conquista cristiana del siglo XIII, impulsada por Jaime I de Aragón, el castillo pasa a formar parte del nuevo reino de Valencia. En este proceso muchas fortalezas islámicas son ocupadas y reutilizadas sin una transformación inmediata profunda, y Penella parece seguir ese patrón. El control del territorio se reorganiza bajo el sistema feudal y el castillo queda vinculado a la administración de la zona, aunque su protagonismo queda eclipsado por otros núcleos más importantes como la propia Cocentaina. Desde el punto de vista arquitectónico, el castillo presenta hoy restos que permiten reconocer su estructura básica, aunque muy arruinada. Se identifican tramos de muralla que siguen la línea del cerro y vestigios de torres que marcaban los puntos de control.

La técnica del tapial es visible en algunos sectores, lo que confirma su origen islámico, mientras que ciertos refuerzos en piedra podrían corresponder a fases posteriores de ocupación cristiana. Su forma alargada responde directamente a la topografía y no a un diseño geométrico ideal. A lo largo de la Baja Edad Media y la Edad Moderna el castillo pierde relevancia de forma progresiva. Como en otros casos, el abandono conduce al deterioro y al expolio de materiales, reutilizados en construcciones cercanas. Hoy el castillo de Penella se encuentra en estado de ruina, con restos dispersos pero suficientes para entender su función y su evolución. Su localización permite entender muy bien la lógica defensiva medieval, ya que al recorrer el entorno se percibe claramente cómo se controlaban los accesos al valle.
¡¡Conoce y vive España!!











No hay comentarios:
Publicar un comentario