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miércoles, 10 de diciembre de 2025

Castillo de Hornillos de Cerrato (Palencia) ⭐⭐☆☆☆

    Este es un castillo con mucha historia, sobre todo sobre Juana I de Castilla, la que decían que estaba loca. Aunque para mí, no es que lo estuviesen, sino que la volvieron loca entre, primero su marido, Felipe el Hermoso, después su padre Fernando el Católico y tercero su nieto Carlos I. Todo ello con el fín de gobernar ellos el gran reino de Castilla.






    La pena es que este castillo está completamente en ruinas. Se ve que hace algún tiempo, le hicieron alguna actuación para poder acercarse al castillo, pero hoy en día, está todo lleno de maleza y es complicado acercarse mucho a sus piedras. Tuvo que ser un castillo hermoso en sus buenos tiempos, allá por el siglo XVI. El Castillo de Hornillos de Cerrato domina desde un cerro la pequeña localidad de su nombre, en la provincia de Palencia. Su emplazamiento permitía controlar el territorio circundante, vigilar caminos y mantener una posición estratégica sobre el entorno. Esa función defensiva era habitual en las fortalezas levantadas en épocas de cambios sociales y políticos, cuando asegurar el dominio del terreno era clave. Aunque la construcción que hoy se identifica como castillo data del siglo XVI, sobre ella existió una edificación anterior, posiblemente ligada a la repoblación llevada a cabo tras la reconquista de estas tierras. Esa estructura primitiva sirve como testimonio de que este enclave fue considerado estratégico desde tiempos antiguos, cuando las fronteras internas y asentamientos aún se estaban consolidando.





    En el siglo XV la fortaleza pertenecía a la familia Enríquez, influyente linaje de la zona. A lo largo del tiempo cambió de manos varias veces. Pasó por quienes fueron ­condes, regidores, miembros de la baja nobleza y, ya más tarde, a los herederos del señorío. Esa sucesión de propietarios sugiere que el valor del señorío no residía tanto en un uso bélico permanente como en su función señorial y administrativa, y en los derechos asociados al territorio. Arquitectónicamente respondía a un modelo de fortaleza adaptada a la artillería como es su planta cuadrada con cubos cilíndricos en las esquinas, almenas, merlones, troneras, grandes ventanas y una línea de imposta que marcaba el primer piso. En su interior llegaba a tener tres, incluso cuatro niveles (las torres eran más altas), con forjados de madera apoyados en mechinales visibles en los muros. 





    También contaba con una puerta —arco de medio punto— parcialmente sepultada. Todo ello describe un castillo funcional, construido con piedra de sillería, pensado más para la defensa y el dominio territorial que para el lujo. Con el paso del tiempo, el castillo cayó en desuso. Desde el siglo XVIII ya se reconoce su estado ruinoso. Hoy en día apenas se conservan algunos muros, dos de los cuatro torreones y fragmentos del lienzo norte y del frente este. El interior central está lleno de escombros; las estructuras de madera han desaparecido. A pesar de ello, lo que queda sigue ofreciendo una imagen evocadora de la historia, una huella tangible de épocas pasadas que invita a imaginar su antiguo esplendor. 





    Entre los hechos más recordados sobre este castillo, se cuenta el paso, en 1507, del cortejo fúnebre con los restos de Felipe I de Castilla, que tras su muerte fue trasladado a Tordesillas acompañado por su esposa Juana I de Castilla. Durante meses, la corte permaneció en la zona, y ese episodio quedó grabado en la tradición local. Se comenta que, cuando se estaba velando el féretro de Felipe, una vela incendió la iglesia del pueblo, destruyendola. De hecho, la reina estuvo aquí en Hornillos y al quemarse la iglesia, se trasladaron a Torquemada, donde estuvo cuatro meses al ponerse de parto y dar a luz a la Infanta Catalina de Austria, a la postre, Reina de Portugal.





    Hoy el Castillo de Hornillos de Cerrato sigue siendo de propiedad privada, aunque su acceso es libre. A pesar del deterioro, conserva su valor como patrimonio histórico. Representa siglos de historia, cambios de señoríos, transformaciones políticas y sociales, y el paso de tiempos distintos. Visitarlo es asomarse a un pasado en el que estas tierras fueron parte de conflictos, señoríos y enlaces, en una Castilla de castillos modestos, como este, pero fundamentales.


    ¡¡Conoce y vive España!!





















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