Esta valoración tan pobre es sencillamente por el lamentable estado en el que se encuentra lo que un día fue el castillo de palenzuela. Ya no solo que esté todo derruido y desgastado por los elementos, sino sobre todo por la dejadez del lugar, casi convertido en un vacie.
Es una pena que no se haya conservado algo más, pero al estar hecho de tapial, que es una técnica de construcción que es menos resistente al deterioro por viento y agua, si no se protege de alguna manera, es difícil que se conserve. Ahora tenemos unas torres casi fantasmagóricas con formas inusuales que contrastan con el cielo como si quisieran acariciarlo. Aunque hay muchas construcciones de tapial que se han conservado bastante bien, si no se intenta conservar... pues se deteriora muchísimo. El Castillo de Palenzuela se levanta en el extremo oriental de la villa, sobre una terraza alta que domina el valle del Arlanza y permitía controlar varias rutas del territorio.
Palenzuela fue durante siglos un enclave destacado dentro del Cerrato, con peso administrativo y militar, razón por la que la villa contó muy pronto con una fortificación integrada en su núcleo urbano. Las primeras referencias conocidas datan del siglo IX, lo que sitúa al castillo entre las defensas tempranas del proceso de consolidación cristiana en la zona. A lo largo de la Edad Media y la Edad Moderna estuvo sometido a diferentes episodios de inestabilidad, desde razias árabes como la del año 919 hasta conflictos entre linajes poderosos, disputas con la Corona y tensiones internas entre familias nobles que marcaron la historia local. En distintos periodos estuvo vinculado a los condes de Castilla, a los Almirantes de Castilla y a otros señores, reflejando el valor estratégico de Palenzuela dentro de la organización territorial.
La estructura del castillo aprovechaba parte de la muralla medieval de la villa e incorporaba torres, lienzos y un trazado triangular con torres en los vértices. Se construyó con mampostería, tapial y un revestimiento de piedra que con el paso del tiempo se ha perdido casi por completo, seguramente se utilizaron las piedras para otras construcciones. También tuvo usos de autoridad, como una prisión reservada para delitos graves o políticos, aunque con la prohibición de encerrar allí a vecinos de la propia villa, lo que muestra el carácter simbólico de la fortificación más allá de su función militar. Con el avance de los siglos, la pérdida de importancia estratégica y los cambios en las formas de guerra condujeron al abandono progresivo de la fortaleza.
En la actualidad solo se conservan restos parciales, como parte del lienzo noreste y tres torres con talud que dejan a la vista el relleno interior y los huecos donde encajaban las vigas y estructuras. El deterioro ha convertido al castillo en una ruina abierta, pero sus restos siguen marcando el perfil del casco urbano. Visitarlo permite imaginar la forma original de la fortaleza y situarla dentro de la historia de Palenzuela, aunque haya que echarle un poco de imaginación. En definitiva, una fortaleza del alto medievo que se ha dejado casi desaparecer con la ayuda de antiguos vecinos, el viento y la lluvia.
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