Puede que para algunos, o muchos, este monumento no merezca las cinco estrellas pero, para mí, si que lo merece por varias razones. Entre ellas, que tiene visitas guiadas, además por un precio módico, lo único malo, es que creo que no abre todos o casi todos los días. Por otro lado, es un edificio románico de gran belleza y del siglo XII, aunque una parte se reconstruyó en el siglo XV, como veremos luego.
A nosotros, nos ha encantado este monumento, ricamente adornado en sus columnas, capiteles, puertas, etc. Durante la visita guiada, la mujer explica muchas cosas, sobre todo lo que motivó que se reconstruyera una parte en el siglo XV. Lo que nos dijo es que por debajo de la estructura de la iglesia, existe una correntía subterránea que propició que el templo se inclinara hacia ese lado, con lo que las dos cúpulas colapsaron. Inmediatamente, se pusieron manos a la obra y reconstruyeron las cúpulas y además construyeron enormes contrafuertes para evitar que siguiera inclinándose. La Iglesia de Santa María de Piasca se encuentra en la pequeña localidad de Piasca, dentro del valle de Liébana, en Cantabria, también muy cerca de Potes. El entorno rural en el que está situada ayuda a que conserve una atmósfera tranquila y aislada, propia de muchos templos románicos de la zona norte peninsular.

El acceso suele realizarse por carreteras locales que conectan los pueblos del valle con los núcleos más grandes. Formaba parte de un antiguo monasterio del que apenas quedan restos, el de mujeres se encontraba a la derecha del templo y el de hombres al otro lado. La iglesia actual se reconoce por su estilo románico, con una estructura sobria y una decoración escultórica que destaca en las portadas y capiteles. Estas piezas muestran motivos vegetales, escenas bíblicas y figuras humanas talladas con detalle, lo que la convierte en uno de los ejemplos más significativos del románico cántabro.

A lo largo de los siglos el edificio ha experimentado restauraciones para reforzar muros, consolidar la piedra y preservar la escultura exterior. Su estado general se considera estable gracias a estas intervenciones, que han permitido mantener tanto la fachada como el interior en condiciones adecuadas para la visita. El interior presenta una planta sencilla, con una nave que conduce al ábside semicircular característico del estilo. Una de las curiosidades más comentadas es la calidad de su escultura románica en un entorno pequeño y apartado, lo que indica que contó con artesanos experimentados ya que este monasterio estuvo inmerso en el movimiento monástico que se desarrolló en Liébana durante la Edad Media, aunque del conjunto original solo ha perdurado la iglesia.
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