Fuimos con la idea de visitar la alcazaba, pero lo que nos gustó más fue el pueblo en sí, ya que la alcazaba, que fue restaurada en los años 70 del siglo pasado, no ha sido restaurada de forma fidedigna, sino que se ha hecho un trabajo poco preciso históricamente hablando. Tampoco tiene mucho más, prácticamente lo que queda es la torre del homenaje y tampoco hay mucha información por sus salas.

En el pueblo, nos gustó mucho poder visitar, además gratuitamente, el mihrab de la antigua mezquita, la plaza donde está la antigua entrada a la medina, con murallas y torres, la iglesia y el antiguo pósito, la casa del Ratón Pérez, en una de las pintorescas calles de la medina, etc. El Castillo de Vélez-Málaga, también conocido como la Alcazaba de Vélez-Málaga, se alza sobre el cerro de San Cristóbal, dominando visualmente el casco histórico de la ciudad y buena parte de la antigua vega. Su origen se remonta a época andalusí, con una primera fortificación construida entre los siglos X y XI, cuando Vélez-Málaga era una medina relevante dentro de al-Ándalus por su posición estratégica entre el interior y la costa. La ciudad formó parte del reino nazarí de Granada en sus últimas etapas y el castillo se integraba en un sistema defensivo más amplio que incluía murallas urbanas, torres y otras fortificaciones del territorio.
Durante la dominación musulmana, la alcazaba cumplía funciones militares y administrativas. No era solo una fortaleza, sino también un espacio de control político y refugio en caso de ataque. Su ubicación elevada permitía vigilar rutas comerciales, tierras de cultivo y accesos desde la costa, lo que la convertía en un punto clave para la defensa de la Axarquía. La construcción original se realizó principalmente con tapial, mampostería y ladrillo, materiales habituales en la arquitectura defensiva islámica, adaptados al terreno y reforzados progresivamente a lo largo de los siglos. La conquista cristiana de Vélez-Málaga tuvo lugar en 1487, durante la campaña de los Reyes Católicos para someter el Reino de Granada. Fernando e Isabel dirigieron un asedio duro y prolongado que terminó con la capitulación de la ciudad, defendida por El Zagal, hermano de Múlhac (Abu I-Hassan Ali, conocido como Mulhacen) y tío de Boabdil, el último rey moro de Granada.
Tras la conquista, el castillo pasó a manos cristianas y se realizaron reformas para adaptarlo a las nuevas necesidades defensivas, aunque su importancia militar fue disminuyendo con el tiempo. En esta etapa se añadieron elementos como la ermita de la Virgen de los Remedios, construida dentro del recinto, lo que refleja el cambio de uso del espacio, cada vez más simbólico y religioso que estrictamente militar. El castillo presenta un recinto amurallado irregular adaptado a la topografía del cerro, con torres de distintos tamaños y restos de lienzos de muralla que aún permiten apreciar su trazado original. No conserva grandes estancias palaciegas, ya que su función principal fue defensiva, pero sí quedan restos de aljibes, muros y estructuras que evidencian la complejidad del conjunto. Desde el recinto se obtienen vistas amplias sobre Vélez-Málaga y el entorno natural, lo que explica su valor estratégico.
Con el paso de los siglos, la fortaleza fue perdiendo uso y parte de sus estructuras se deterioraron o fueron reaprovechadas. En época moderna y contemporánea, el recinto sufrió abandonos, modificaciones y daños, aunque nunca desapareció por completo. Actualmente se conserva como un elemento patrimonial destacado de la ciudad, con restos visibles y zonas accesibles al público. Aunque no se encuentra íntegramente restaurado, su estado permite comprender su función original y su importancia en la historia local. El castillo ha sido tradicionalmente un punto de referencia simbólico para los habitantes de Vélez-Málaga, asociado tanto a la conquista cristiana como a celebraciones religiosas vinculadas a la ermita. Más allá de su valor monumental, representa la superposición de culturas que caracteriza a la historia de la ciudad: el pasado islámico, la conquista castellana y la transformación posterior del espacio.
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