Aquí te quiero mostrar todos los castillos, yacimientos, castros, iglesias, catedrales, paisajes, etc, que he visitado junto a mi mujer, te cuento lo que nos han parecido, te muestro algunas fotos de las que hemos hecho, te cuento su historia y si las hay, algunas anécdotas, curiosidades o leyendas.
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viernes, 13 de febrero de 2026

Castillo de Hornachos (Badajoz) ⭐⭐⭐☆☆

     Este castillo a pesar de estar en semiruina, es de los que más nos han gustado. Tiene mucho potencial y el ayuntamiento está apostando por él y ha empezado arreglando el camino de acceso que, aunque empinado es de fácil acceso. Esperemos que en el futuro se inicien obras de restauración y consolidación de éste bonito enclave. 







    El Castillo de Hornachos se alza sobre un cerro abrupto en la localidad de Hornachos, en la provincia de Badajoz, Extremadura. Domina visualmente la sierra y controla los caminos naturales que comunican la campiña con las sierras del sur, con  un  gran valor estratégico durante siglos. Desde arriba se entiende perfectamente que el castillo esté situado en este lugar siendo una estructura defensiva levantada para vigilar, resistir y, si hacía falta, repeler ataques. El origen del castillo es islámico y se sitúa en época andalusí, probablemente entre los siglos IX y X, cuando la zona formaba parte de Al-Ándalus. 







    En ese periodo, Hornachos se convirtió en un enclave relevante dentro de la red defensiva que protegía el territorio frente a revueltas internas y frente al avance de los reinos cristianos del norte. La fortaleza que hoy vemos responde en buena parte a ese planteamiento inicial: una alcazaba adaptada al relieve, con murallas que aprovechan la roca y torres que refuerzan los puntos más vulnerables. Por su técnica constructiva —mampostería combinada con tapial en algunos sectores— encaja con la arquitectura militar islámica de la época. Durante los siglos XI y XII, en el contexto de la fragmentación del califato y la aparición de los reinos de taifas, el castillo mantuvo su papel estratégico. Más adelante, bajo dominio almorávide y almohade, la fortaleza fue reforzada, como ocurrió con otras muchas plazas fuertes del suroeste peninsular, ante la presión creciente de los reinos cristianos. 







    En el siglo XIII, en plena expansión castellano-leonesa hacia el sur, la zona fue escenario de disputas. Finalmente, Hornachos fue conquistada por fuerzas cristianas vinculadas al Reino de León, bajo el reinado de Fernando III en el contexto de las campañas que consolidaron el control cristiano sobre buena parte de Extremadura. Tras la conquista cristiana, el castillo pasó a manos de órdenes militares, en concreto de la Orden de Santiago, que desempeñó un papel fundamental en la organización y defensa del territorio extremeño. El castillo siguió funcionando como fortaleza de control y como símbolo de poder. A lo largo de los siglos bajomedievales fue perdiendo peso estratégico a medida que la frontera con el islam se desplazaba hacia el sur y desaparecía la amenaza directa. 







     Arquitectónicamente, el Castillo de Hornachos se adapta al perfil irregular del cerro. Conserva tramos de muralla, restos de torres y estructuras internas muy arrasadas. No es un castillo de planta regular ni de grandes torres del homenaje al estilo bajomedieval castellano, es más bien el de una alcazaba alargada, y ajustada a la topografía. La utilización de la roca como defensa natural es uno de sus rasgos más llamativos y en algunos puntos, el desnivel es tan acusado que hacía innecesaria una muralla de gran grosor. Esa integración con el terreno es típica de muchas fortalezas andalusíes del sur peninsular. 







    Una de las curiosidades históricas más conocidas de Hornachos no tiene tanto que ver con la Edad Media como con la Edad Moderna. La localidad fue un importante núcleo morisco hasta comienzos del siglo XVII. Tras la expulsión decretada por Felipe III en 1609, muchos de los moriscos de Hornachos se establecieron en el norte de África y algunos participaron en la fundación de la República de Salé, en la actual Marruecos. Aunque el castillo ya no tenía entonces función militar destacada, su silueta seguía formando parte del paisaje de una comunidad que vivió uno de los episodios más duros de la historia de España. El castillo mantiene suficiente entidad como para reconocer su perímetro y comprender su estructura defensiva. Conserva ese aire de fortaleza desmantelada por el tiempo, lo que permite al visitante hacerse una idea bastante fiel de su carácter original, aunque también implica que algunas zonas presentan un deterioro considerable.







    Su núcleo principal pertenece a la Alta Edad Media islámica, con reformas posteriores en época almohade y adaptaciones tras la conquista cristiana del siglo XIII. Formó parte del entramado defensivo que sostuvo durante siglos la frontera entre Al-Ándalus y los reinos cristianos, y más tarde del sistema de control territorial de las órdenes militares. Hoy el Castillo de Hornachos es, sobre todo, un mirador histórico. Más allá de sus muros erosionados, se entiende la lógica militar, la elección del emplazamiento y el sentido de frontera. 


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