La Alhambra de Sevilla. Una frase corta pero que define perfectamente la Casa de Carmen. Un Palacio Nazarí en un lugar especial. No te lo puedes perder aunque eso sí, conviene hacer una reserva ya que solo se puede visitar los sábados por las mañanas y las plazas son limitadas, porque Carmen sigue viviendo allí. Este monumento es una Alhambra pero un poco más pequeña.
La Casa Palacio Nazarí Carmen de los Arrayanes se encuentra en el número 8 de la calle Larga, en pleno centro de Paradas, un municipio de la campiña sevillana. Desde el exterior no deja entrever demasiado, porque mantiene una fachada relativamente discreta dentro del caserío tradicional del pueblo. Sin embargo, al cruzar la puerta el visitante se encuentra con un interior que rompe por completo con el entorno inmediato, sus patios con albercas, arcos de herradura, yeserías nazaríes y una ambientación que remite directamente a la arquitectura de la Alhambra de Granada. Es una construcción privada, no un edificio histórico medieval, y ahí está precisamente una de sus claves.
El impulsor del proyecto fue José Luis Romero Núñez, vecino de Paradas y comerciante de profesión, que a comienzos de los años noventa decidió levantar su propia reinterpretación de un palacio andalusí. Compró una vivienda en 1993, la derribó y durante unos doce años desarrolló la obra prácticamente como un proyecto vital. No era arquitecto ni especialista en restauración, sino un apasionado de la estética nazarí que tomó como referencia principal la Alhambra de Granada. Para documentarse, visitó el monumento en numerosas ocasiones e incluso aprendió a trabajar el yeso y el estuco para reproducir elementos decorativos como yeserías, alicatados, techumbres de madera y arquerías. Se habla de más de cien moldes distintos y una enorme cantidad de piezas cerámicas empleadas en la decoración interior, lo que da idea del nivel de detalle que se quiso alcanzar y que por supuesto alcanzó, a las imágenes me remito.
El nombre Carmen de los Arrayanes alude de forma directa al célebre Patio de los Arrayanes de la Alhambra. El conjunto se articula en torno a patios y espacios interiores donde el agua, la vegetación y la simetría tienen un papel protagonista, siguiendo los modelos de la arquitectura palatina andalusí. Aun así, no se trata de una copia exacta de ningún espacio concreto, sino de una reinterpretación contemporánea inspirada en ese universo estético. La casa sigue cumpliendo su función residencial, con todas las comodidades actuales, lo que añade una curiosidad más, siendo es una vivienda habitada que, al mismo tiempo, funciona como espacio visitable.
Con el paso de los años, la casa ha ido adquiriendo notoriedad más allá del ámbito local y se ha convertido en uno de los principales reclamos turísticos de Paradas. Desde su apertura al público, ha recibido a miles de personas que no esperan encontrar un palacio de inspiración nazarí en mitad de la campiña sevillana. Esa singularidad también ha propiciado que se utilice como escenario para rodajes y sesiones fotográficas, aprovechando la ambientación lograda en sus estancias. No es un monumento histórico, aunque pueda parecerlo, sino que es una iniciativa particular que ha terminado teniendo impacto cultural y turístico. La casa de Carmen de los Arrayanes refleja hasta qué punto la fascinación por el legado andalusí sigue viva y puede materializarse en proyectos personales de gran envergadura.
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