Hace muchos años, estuvimos viendo el yacimiento de Itálica, en Santiponce, cerca de Sevilla. Allí nos dijeron que la mayoría de los mosaicos del yacimiento se los había llevado la Condesa de Lebrija para su palacio en Sevilla y, con ese malestar acabó nuestra visita a Itálica.

Hace unos meses, decidimos ir a ver este palacio para ver lo que la condesa nos había "escamoteado" de Itálica pero, la historia que nos contaron fue bien distinta, con lo que la percepción que tuvimos sobre Doña Regla, cambió totalmente. Resulta, que siendo pequeña, visitó con su padre a un tío suyo que tenía unas tierras sobre Itálica. Al acercarse para ver a los cerdos en su porqueriza, se percató de que en el suelo, lleno de excrementos y otras lindezas, había unos dibujos, spoiler, era el mosaico que hoy preside el patio porticado del palacio. Curiosa como era esa niña, le preguntó a su padre que qué era aquello. Su padre, hombre ilustrado, le explicó que aquello era algo que habían hecho unos hombres hacía muchos años. Esa niña, se empezó a interesar en el tema y su padre alentaba esa curiosidad trayéndole de sus viajes, cuanto libro sobre historia caía en sus manos.
El resultado fue que años después, habiéndose casado con el Gobernador Militar de Madrid y teniendo posibles, dio órdenes de que cualquier "cosa" antigua que apareciera por esas tierras, que la avisaran a ella. Así es como empezó a comprar esos mosaicos a los labriegos que trabajaban y poseían esas tierras de cultivo sobre la gran Itálica. Muchas veces se dejaba engañar con la idea de que siempre la llamaran a ella ante cualquier aparición, que se empezó a dar con mayor frecuencia ante la irrupción de maquinaria para el labrado. Lo demás es historia. La condesa empezó a montar los mosaicos en las habitaciones inferiores, incluso haciendo habitaciones a medida de dichos mosaicos con lo que tenemos un palacio donde casi todo el suelo es de Itálica.
Arriba, tenía sus habitaciones y es donde te dan la visita guiada, abajo, por los mosaicos, la visita no es guiada, todo lo explican arriba. Tuvimos la suerte de que a nosotros nos la hizo una chica, Guadalupe, historiadora y enamorada de la obra de Doña Regla y nos dio una clase maestra sobre la vida y milagros de la Condesa de Lebrija. Anto todo esto, no tengo más remedio que pedir perdón por mis pensamientos sobre la condesa de antes de esta visita a su casa y me rindo ante el buen hacer de esta mujer adelantada a su tiempo donde incluso contribuyó sobremanera a instar al gobierno a crear la figura que posteriormente derivó en los BIC (Bienes de Interés Cultural).
En su casa, en esta casa, promulgaba reuniones con la flor y nata de la cultura sevillana y española y ahí, en esas reuniones fue donde germinó la idea de la protección de la cultura de nuestro país. He tenido la suerte de ver muchos mosaicos, en Mérida, el de los amores en Cástulo, en la Villa Romana de Salar en Granada, etc, pero los aquí reunidos en un mismo lugar, tan solo es comparable, de lo yo he podido ver, al Museo de Obras de Arte romano de Mérida.
¡¡Conoce y vive España!!

















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