La Catedral gótica más grande del mundo. Situada sobre la mezquita de la que conserva algunos elementos, el más reconocible de ellos, por supuesto su Giralda.
La Catedral de Sevilla es el principal monumento religioso de la ciudad de Sevilla. Se encuentra en pleno casco histórico, junto al complejo del Real Alcázar de Sevilla y al Archivo General de Indias, formando un conjunto monumental que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987. Su construcción comenzó a principios del siglo XV sobre el solar de la antigua mezquita mayor almohade de la ciudad, después de la conquista cristiana de Sevilla en 1248 por el rey Fernando III de Castilla. Durante más de un siglo se levantó el nuevo templo cristiano, reutilizando parte de la estructura islámica previa, lo que explica que algunos elementos del complejo, como el patio y el campanario (la Giralda), tengan un origen musulmán. La decisión de construir una catedral tan enorme se atribuye a una famosa frase atribuida al cabildo de la ciudad: “Hagamos una iglesia tan grande que los que la vieren nos tengan por locos”
La Catedral de Sevilla es el principal monumento religioso de la ciudad de Sevilla. Se encuentra en pleno casco histórico, junto al complejo del Real Alcázar de Sevilla y al Archivo General de Indias, formando un conjunto monumental que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987. Su construcción comenzó a principios del siglo XV sobre el solar de la antigua mezquita mayor almohade de la ciudad, después de la conquista cristiana de Sevilla en 1248 por el rey Fernando III de Castilla. Durante más de un siglo se levantó el nuevo templo cristiano, reutilizando parte de la estructura islámica previa, lo que explica que algunos elementos del complejo, como el patio y el campanario (la Giralda), tengan un origen musulmán. La decisión de construir una catedral tan enorme se atribuye a una famosa frase atribuida al cabildo de la ciudad: “ que refleja bastante bien la intención de los promotores.
El edificio que resultó de aquel proyecto es gigantesco: mide aproximadamente 116 metros de largo y 76 de ancho, con una nave central que alcanza unos 37 metros de altura. El interior está lleno de capillas, altares y obras de arte acumuladas durante varios siglos, lo que la convierte casi en un museo religioso teniendo también el retablo mayor, considerado uno de los más grandes del mundo. Uno de los elementos más conocidos del conjunto es la Giralda, que originalmente fue el alminar de la antigua mezquita almohade construido en el siglo XII. Tras la conversión del edificio en catedral, la torre se adaptó como campanario y en el siglo XVI se añadió el remate renacentista que hoy la caracteriza. En lo alto se encuentra el “Giraldillo”, una gran veleta de bronce que representa la victoria de la fe. La torre alcanza unos 104 metros de altura y durante siglos fue una de las estructuras más altas de Europa. A diferencia de muchas torres medievales, en su interior no hay escaleras estrechas sino rampas, diseñadas en origen para que el muecín pudiera subir a caballo para llamar a la oración.
Otro espacio heredado de la mezquita es el Patio de los Naranjos, que funcionaba como patio de abluciones (rito de purificación) en época islámica. Hoy sigue siendo uno de los accesos al templo y conserva el ambiente de jardín cerrado con naranjos alineados, una fuente central y galerías porticadas. Es uno de los rincones donde mejor se percibe la continuidad entre la ciudad musulmana y la cristiana, algo bastante habitual en muchas ciudades andaluzas. Dentro de la catedral destaca especialmente el gran retablo mayor, considerado uno de los más grandes de la cristiandad. Está realizado principalmente en madera tallada y dorada, y representa decenas de escenas de la vida de Cristo y de la Virgen. Su construcción se prolongó durante décadas desde finales del siglo XV. También se encuentra en la catedral el sepulcro de Fernando III, conquistador de la ciudad, el de Alfonso X el Sabio, junto a su padre, y por supuesto el de Cristóbal Colón, trasladado allí a finales del siglo XIX. El monumento funerario es bastante llamativo, el féretro está sostenido por cuatro figuras que representan los antiguos reinos de Castilla, León, Aragón y Navarra.

La catedral también conserva un importante tesoro artístico con obras de pintores como Bartolomé Esteban Murillo, Francisco de Zurbarán y Francisco de Goya, además de esculturas, piezas de orfebrería y documentos históricos. Muchas de estas obras están repartidas por capillas laterales que fueron financiadas por familias nobles, gremios o instituciones religiosas. Esto hace que el interior sea complejo y casi laberíntico, con espacios que pertenecen a distintas épocas y estilos, desde el gótico tardío hasta el barroco. La catedral se mantiene en buen estado de conservación gracias a restauraciones continuas. Como ocurre con muchos edificios históricos de gran tamaño, el mantenimiento es permanente, haciéndose frecuentemente limpieza de fachadas, restauración de esculturas, control estructural y conservación de obras de arte. Además, el enorme flujo de visitantes obliga a una gestión constante del turismo.

Es uno de los monumentos más visitados de España y un punto central de la vida cultural y religiosa de Sevilla, especialmente durante celebraciones importantes como la Semana Santa de Sevilla. En conjunto, la Catedral de Sevilla no es solo un templo religioso, sino una especie de resumen de la historia de la ciudad. En su estructura conviven restos islámicos, arquitectura gótica, añadidos renacentistas y decoraciones barrocas. Ese mosaico de épocas refleja bastante bien cómo Sevilla fue cambiando desde la ciudad almohade medieval hasta convertirse en uno de los centros más importantes del mundo durante la época del comercio con América.
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