Es una lástima bien grande que un castillo tan bien restaurado, en el que seguro que se han gastado una pasta gansa, se encuentre cerrado a cal y canto. Para una vez que se gastan el dinero de nuestros impuestos en algo razonable, para conservar nuestro patrimonio, luego lo vuelven a dejar abandonado. A unas malas, déjalo abierto, que al menos se pueda ver por dentro, por poco que pueda haber, ¿no? ¿tu, que piensas?

El castillo de Ledesma se encuentra en la localidad de Ledesma, en la provincia de Salamanca, integrado en el antiguo recinto amurallado y junto al río Tormes. Su origen medieval se remonta al siglo XII, durante el reinado de Fernando II de León, cuando Ledesma adquirió una importante función estratégica dentro del territorio leonés. La posición de la villa, situada sobre un promontorio y protegida en buena parte por el río, favoreció desde época antigua su utilización como lugar defensivo. La fortaleza fue construida como parte del sistema de defensa de la población y posteriormente experimentó importantes reformas. Su aspecto actual corresponde principalmente a una evolución desarrollada durante varios siglos, con especial importancia de las transformaciones realizadas en el siglo XV.

En esta época Ledesma pasó a estar vinculada a Beltrán de la Cueva, a quien Enrique IV de Castilla concedió la villa en 1462. El poderoso noble y su linaje tuvieron una gran influencia en la localidad y promovieron importantes obras en la fortaleza. Por eso, aunque el origen del castillo es mucho más antiguo, buena parte de los elementos que hoy se conservan están relacionados con aquella etapa señorial. El castillo presenta una planta trapezoidal y estaba integrado con las murallas que rodeaban Ledesma. Sus muros fueron construidos principalmente con granito y contaba con diferentes torres y estructuras defensivas. Entre los elementos conservados destacan las torres de la zona sur y restos relacionados con la antigua torre del homenaje. Las excavaciones arqueológicas también han permitido conocer la existencia de antiguas dependencias, caballerizas, pozos, canalizaciones y habitaciones de época gótica, demostrando que el interior de la fortaleza era mucho más complejo de lo que actualmente puede apreciarse.

La población salmantina ya había sufrido ataques durante la época de Almanzor y posteriormente quedó integrada en los territorios de la Corona de León. Con el paso del tiempo perdió buena parte de su función defensiva y el castillo fue deteriorándose. La Guerra de la Independencia también causó importantes daños en la localidad y en su patrimonio. Actualmente el castillo pertenece al Ayuntamiento de Ledesma y se encuentra integrado en el conjunto histórico de la villa. No se conserva completo, ya que varias estructuras desaparecieron con el paso de los siglos, pero todavía permite reconocer su importancia como fortaleza medieval. Ledesma fue declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1975 y conserva además buena parte de sus antiguas murallas, iglesias, casas señoriales y otros elementos que ayudan a comprender la importancia que tuvo la población. El castillo, aunque muy transformado, sigue siendo uno de los principales testimonios de aquella época y uno de los monumentos más representativos de Ledesma a pesar de encontrarse cerrado.
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