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lunes, 10 de agosto de 2026

Catedral de Ciudad Rodrigo ⭐⭐⭐⭐☆

     Fuimos a ver el castillo y de paso esta hermosa catedral. Tan sólo la vimos por fuera pero es un precioso edificio gótico, con mezclas de otros estilos ya que sus construcciones cogen desde el siglo XII hasta el siglo XVIII. 







    La Catedral de Santa María de Ciudad Rodrigo es uno de esos edificios que permiten recorrer varios siglos de arquitectura sin salir del mismo templo. Se encuentra en pleno casco histórico de Ciudad Rodrigo, en la provincia de Salamanca, y forma parte de ese conjunto monumental que explica buena parte de la importancia que tuvo la ciudad durante la Edad Media. Su construcción está vinculada a la recuperación y organización de la diócesis durante el reinado de Fernando II de León. Las fuentes no son completamente uniformes al establecer una fecha concreta para el comienzo de las obras, pero la construcción del edificio que conocemos hoy se sitúa en el último tercio del siglo XII. El proyecto comenzó dentro de la tradición tardorrománica y fue evolucionando hacia formas góticas a medida que las obras avanzaban durante los siglos XIII y XIV. El resultado es una catedral de transición, algo especialmente interesante porque todavía conserva muchos rasgos románicos mientras incorpora soluciones propias del gótico.







    El templo presenta planta de cruz latina, tres naves y una cabecera originalmente formada por tres ábsides escalonados. Su aspecto actual es consecuencia de numerosas modificaciones realizadas a lo largo de los siglos, por lo que no conviene imaginarla como una construcción levantada de una sola vez. Una de las transformaciones más importantes tuvo lugar en el siglo XVI, cuando la primitiva capilla mayor fue sustituida por la actual. También se fueron incorporando capillas y otras dependencias en diferentes épocas. Entre ellas destaca la capilla del Pilar, construida entre 1748 y 1753. La gran torre occidental pertenece igualmente al siglo XVIII, que fue levantada entre 1764 y 1772, dentro de un lenguaje neoclásico que contrasta bastante con las partes medievales del edificio. Uno de los elementos más interesantes es el llamado Pórtico del Perdón o de la Gloria, situado en el interior del edificio a los pies de la catedral. Su escultura se fecha como muy pronto a mediados del siglo XIII y presenta una organización que recuerda inevitablemente al célebre Pórtico de la Gloria compostelano. 







    El acceso está dividido por una columna sobre la que aparece la Virgen con el Niño, mientras que alrededor se despliega un programa escultórico con apóstoles, figuras en las arquivoltas y la Coronación de la Virgen en el tímpano. La riqueza escultórica del conjunto es considerable y el Portal de Turismo de Castilla y León destaca que el pórtico conserva cerca de 400 esculturas románicas y góticas. Es precisamente uno de esos lugares en los que merece la pena detenerse y mirar los detalles en lugar de limitarse a contemplar el conjunto desde lejos. También resulta especialmente llamativa la Puerta de las Cadenas, en la fachada meridional. Sobre el acceso aparecen cinco esculturas románicas que representan a Cristo acompañado por cuatro apóstoles, mientras que por encima se dispone una galería con doce figuras góticas identificadas tradicionalmente con personajes del Antiguo Testamento y uno de ellos, curiosamente, parece como si estuviera hablando por un móvil. 









    La Puerta del Enlosado o de Amayuelas, en el lado norte, conserva igualmente elementos de la primera campaña constructiva, aunque su configuración actual refleja intervenciones posteriores. En ambas fachadas se aprecia muy bien esa mezcla de soluciones románicas y góticas que caracteriza a la catedral. En el interior hay otro elemento excepcional, el coro. La sillería fue contratada en 1498 y quedó terminada entre 1502 y 1507, con 72 asientos distribuidos en dos órdenes. Una de las curiosidades que más llama la atención es que buena parte de su decoración no se limita a temas estrictamente religiosos, sino que incluye una enorme variedad de representaciones de animales, plantas y motivos procedentes de tradiciones muy diversas. Es un buen ejemplo de cómo el arte religioso medieval y renacentista podía incorporar un repertorio visual mucho más amplio de lo que a veces imaginamos. El conjunto conserva además dos órganos históricos, uno pequeño de 1727 y otro cuyo mueble data del siglo XVIII. 







    El claustro constituye otra de las grandes piezas de la catedral y permite distinguir bastante bien las diferentes etapas de construcción. Las pandas occidental y meridional corresponden al siglo XIV, mientras que las otras dos fueron levantadas durante el siglo XVI, entre 1526 y 1539. La decoración incluye capiteles vegetales y figurativos, algunos de ellos con escenas de lucha entre hombres y animales y otros motivos de carácter fantástico. Hay que tener cierta precaución al utilizar el claustro como testimonio absolutamente intacto de la escultura medieval, ya que sufrió una intervención importante en 1911 y parte de la decoración fue restaurada o reconstruida. Precisamente por eso resulta interesante observarlo también como documento de la propia historia de la conservación del monumento. La catedral también conserva las huellas de episodios bastante más recientes y violentos. Durante la Guerra de la Independencia sufrió graves daños, especialmente en la zona occidental. La torre y la fachada presentan todavía marcas relacionadas con los impactos de la artillería francesa, algo que convierte el edificio en un testimonio material de la historia militar de Ciudad Rodrigo. 







    La ciudad tuvo una enorme importancia estratégica por su posición fronteriza y por sus fortificaciones, de modo que la catedral no quedó al margen de los conflictos que afectaron al núcleo urbano. La imagen actual de la torre, por tanto, es el resultado de una combinación bastante curiosa entre arquitectura neoclásica del siglo XVIII y las cicatrices que dejaron los acontecimientos bélicos posteriores. En cuanto a su estado de conservación, la catedral ha necesitado distintas intervenciones a lo largo del tiempo. En los últimos años se han realizado trabajos sobre cubiertas y dependencias como la sacristía y la antesacristía. La intervención permitió estudiar partes de las estructuras y cubiertas correspondientes a distintas etapas históricas. También se han desarrollado actuaciones vinculadas al Plan Director de Catedrales para reparar daños acumulados. Su estado actual es el resultado de sucesivas campañas de mantenimiento, restauración y adaptación realizadas sobre un edificio que acumula más de ocho siglos de historia.







    La Catedral de Santa María fue declarada Monumento Nacional en 1889, una muestra temprana del reconocimiento de su importancia patrimonial. Hoy constituye uno de los principales monumentos de Ciudad Rodrigo. Más que destacar únicamente por una fachada monumental o por una pieza concreta, su valor está en la suma de sus partes. En ella conviven restos tardorrománicos, escultura gótica, reformas renacentistas, elementos barrocos y una torre neoclásica, además de las huellas dejadas por guerras, restauraciones y transformaciones posteriores. Esa mezcla, es precisamente lo que hace que la catedral resulte tan interesante. Es un edificio que no pertenece exclusivamente a una época, sino que conserva físicamente las distintas etapas por las que pasó Ciudad Rodrigo. 


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