Este es un precioso palacio en el centro histórico de la ciudad asturiana de Avilés. Junto al palacio hay una plaza con una estatua del pintor Juan Carreño Miranda, nacido en Avilés en 1614, que fue pintor de cámara del rey Carlos II. Es un edificio que combina funciones residenciales y defensivas, algo habitual en la nobleza local de los siglos pasados.
Su origen se vincula a una casa fuerte medieval perteneciente a la familia Alas. Con el tiempo pasó a manos de los marqueses de Camposagrado, que promovieron una gran reforma a finales del siglo XVII. Esa intervención definió la imagen que conserva hoy, especialmente la fachada sur, más elaborada y con un diseño propio del barroco. La fachada norte, en cambio, es más sobria y mantiene la huella de su función defensiva, con arcos y vanos pequeños que recuerdan su vínculo con la antigua muralla. Durante la Guerra de la Independencia fue ocupado por tropas francesas y utilizado como cuartel, lo que dejó daños y alteraciones. Más adelante, ya en los siglos XIX y XX, parte del interior se modificó para instalar viviendas y pequeños comercios, lo que transformó muchos espacios originales.
A pesar de esas pérdidas, se conserva la gran escalera de piedra, uno de los elementos más característicos del palacio, aunque nosotros no lo pudimos ver por dentro. Es llamativo cómo integra restos de la muralla en su estructura, algo que refleja cómo la arquitectura civil se adaptaba a las defensas urbanas sin perder su carácter representativo. Hoy el palacio está rehabilitado y funciona como sede de una institución educativa vinculada a las artes. Las obras de restauración se centraron en recuperar la imagen exterior, manteniendo en lo posible los elementos históricos. El edificio sigue siendo uno de los ejemplos más destacados del barroco en Asturias.
¡¡Conoce y vive España!!





No hay comentarios:
Publicar un comentario