En mi vida me hubiera imaginado encontrarme en una ciudad asturiana como Avilés, una iglesia monumento como esta. Fue toda una sorpresa con esas líneas, esa arquitectura de otras latitudes, que me llamaron poderosamente la atención. Nosotros no pudimos verla por dentro, pero tan solo viéndola por fuera ya nos llenó bastante.
La Iglesia de Santo Tomás de Canterbury en Avilés está asociada a dos templos distintos: la antigua iglesia románica del barrio de Sabugo (vista unos post anteriores) y la iglesia nueva levantada a comienzos del siglo XX. Con el crecimiento urbano y económico de finales del siglo XIX, la Iglesia Vieja de Sabugo, se quedó pequeña. La ciudad impulsó entonces la construcción de un nuevo templo que respondiera a las necesidades de una población en expansión. Se eligió el solar del antiguo convento de La Merced, y entre 1896 y 1903, se levantó la iglesia nueva de Santo Tomás de Canterbury, diseñada por el arquitecto Luis Bellido González. Fue consagrada en 1903 y se convirtió desde entonces en una referencia visual y simbólica del Avilés moderno.
El edificio adopta un estilo neogótico característico de la corriente de la época. Presenta planta de cruz latina, tres naves, crucero pronunciado y un ábside poligonal. Su fachada principal es uno de sus rasgos más llamativos, con dos torres de aguja que alcanzan casi cincuenta metros de altura. El pórtico inferior abre tres arcos, mientras que en los niveles superiores destacan los grandes ventanales y una serie de arquillos ciegos rematados por una balaustrada con el escudo de la ciudad. El interior combina una nave central elevada con claristorio y bóvedas de crucería. Muchos de los retablos y mobiliario litúrgico proceden del taller del artista Félix Granda-Buylla, y las vidrieras fueron realizadas por los hermanos Maumejean. En 2010 se instaló un órgano sinfónico que se considera uno de los mayores de Asturias.
El templo funciona no solo como espacio religioso, sino también como símbolo urbano de la etapa de modernización avilesina. Es sede de la cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y de la Santa Vera Cruz, lo que refuerza su presencia en la vida religiosa y festiva de la ciudad. La Iglesia de Santo Tomás de Canterbury refleja la evolución de Avilés, desde el pequeño asentamiento marinero medieval hasta la ciudad que, ya en el cambio de siglo, buscaba proyectar una imagen de progreso y modernidad.
¡¡Conoce y vive España!!











No hay comentarios:
Publicar un comentario