Es uno de los mejores museos de arte romanos de nuestro país. Aquí podrás ver sobre todo un gran muestrario de mosaicos romanos originales, restaurados y a veces, reconstruidos pero a fin y al cabo, magníficos. También montones de estatuas, bustos, columnas, capiteles, cornisas, maquetas, figuras, cerámicas, monedas, joyas, etc, aunque para mí, lo que más valoro son sus mosaicos.
Es un edificio inmenso y, como su nombre indica dedicado al arte romano. Tuvimos la suerte de que en nuestra visita, el acceso era gratuito para todo el mundo, aunque no sé la razón, de todas formas, he visto que la entrada tan sólo costaba 3€, lo cual me parece un precio irrisorio para lo que vas a poder ver en este gran museo. El Museo Nacional de Arte Romano de Mérida nace con la idea de dar contexto, discurso y dignidad museográfica a uno de los conjuntos arqueológicos romanos más importantes de la península ibérica, el de Emerita Augusta. Aunque las colecciones arqueológicas de Mérida existían desde mucho antes, el museo como tal se consolida en el siglo XX, cuando se hace evidente que el volumen y la calidad de los hallazgos superan con creces lo que podía mostrarse en espacios improvisados.

El edificio actual se inaugura en la década de 1980 y supone un punto de inflexión, no solo para la arqueología local, sino para la museografía española, al apostar por una arquitectura contemporánea que no imita la romana, sino que bebe de ella. Está construido principalmente en ladrillo, con grandes naves, arcos de medio punto y proporciones monumentales que recuerdan a una basílica romana, pero sin caer en la recreación historicista. Una de sus particularidades es que el museo no se limita a contener piezas sino que integra restos arqueológicos reales como tramos de calzadas y vestigios urbanos visibles desde el interior. El recorrido está pensado en vertical, permitiendo una lectura clara de la evolución urbana y artística de Emerita Augusta, desde su fundación hasta la Antigüedad tardía.

Destacan especialmente los grandes conjuntos escultóricos, los retratos imperiales, los mosaicos de gran formato y las inscripciones, que aportan información directa sobre la sociedad emeritense, sus magistrados, sus creencias y su organización. Una curiosidad interesante es que muchas piezas no proceden de excavaciones antiguas, sino de hallazgos relativamente recientes, lo que refleja que Mérida sigue siendo una ciudad arqueológica viva, donde cada obra pública puede sacar a la luz nuevos restos. El museo se sitúa muy cerca del teatro y el anfiteatro romanos, formando parte natural del recorrido monumental de la ciudad. No es un edificio aislado, sino integrado en el tejido urbano y arqueológico, casi como una prolongación moderna de la antigua ciudad romana. Su estado de conservación es bueno y se ha ido actualizando con el tiempo, aunque mantiene una línea clara y coherente desde su origen.
¡¡Conoce y vive España!!














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