Este es uno de los pocos monumentos visigodos que conozco en Mérida, puede que haya alguno más que desconozco. El Xenodoquio de Emérita Augusta se encuentra a las afueras del recinto amurallado, muy cerca de la Basílica de Santa Eulalia, pero ¿Qué es un xenodoquio? para empezar, una palabreja que no había oído antes en mi vida.

Bueno, un xenodoquio es el precursor de lo que posteriormente fueron los hospitales medievales, pero dedicado a los peregrinos que llegaban a Emérita Augusta a mostrar sus respetos a la tumba de Santa Eulalia, que fue torturada a principios del siglo IV en tiempos de Diocleciano, y enterrada a las afueras de la ciudad amurallada. Santa Eulalia se convirtió en la protectora de las tropas cristianas y en patrona de las españas, siendo su tumba objeto de peregrinaciones, desde tiempos visigodos. Por eso, el obispo Masona ordenó su construcción, a finales del siglo VI, para ayudar a la recuperación de la salud de los peregrinos que llegaban a la ciudad. Años después, ese patronazgo fue sustituido por el del Apóstol Santiago de Compostela.

El xenodoquio de Mérida, cuya localización en esta ruinas es aún hoy en día motivo de controversia, es una de las instituciones asistenciales más citadas de la Antigüedad tardía hispana. Un xenodoquio era, en términos generales, un establecimiento destinado a acoger y cuidar a pobres, enfermos y forasteros, y el de Mérida destaca porque fue una obra estable, organizada y sostenida por la Iglesia local. El xenodoquio no fue solo un gesto de caridad, sino también una herramienta de prestigio episcopal y de afirmación del catolicismo frente al poder arriano, especialmente durante el reinado de Leovigildo. El obispo Masona se preocupó por la asistencia social, que fundó y dotó el xenodoquio con recursos propios de la Iglesia, asegurando alimento y atención a quienes no tenían medios, atendía sin distinción, lo que refuerza su carácter universal y cristiano.

El xenodoquio de Mérida suele citarse como antecedente lejano de los hospitales medievales, aunque conviene ser prudente con esta idea. No era un hospital en el sentido moderno, ni siquiera en el sentido pleno del hospital medieval, pero sí un espacio estable de acogida y cuidado, algo todavía poco común en Occidente en ese momento. Su fama se debe en gran medida a la figura de Masona y al hecho de que Mérida, antigua capital provincial romana, seguía siendo un centro urbano de primer orden en época visigoda. Por cierto, las ruinas del Xenodoquio, se encuentran a pie de calle, tan sólo guardadas por una pequeña vaya que nos deja, disfrutar desde fuera de este histórico recinto del siglo IV.
¡¡Conoce y vive España!!







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