Se encuentra en lo alto de una gran roca a la que cuesta un poco subir, pero que merece mucho la pena, sobre todo con precaución, ya que tiene unas vistas increibles. El coche hay que dejarlo a un kilómetro más o menos y subir por una gran pista. En un rellano que hay antes de terminar de subir a la gran roca, hay elementos de obra abandonados, lo cual no estaría de más que fueran retirados. Yo aconsejo subir por una escalera, por la parte izquierda, que no está terminada, pero que facilita mucho la subida, siempre con mucha precaución. Una vez arriba hay muchos elementos restaurados. Hay que tener en cuenta, que este tipo de edificios era de mampostería sobre un metro de altura para evitar la sublimación de la humedad. A partir de ahí, hacia arriba se utilizaba el barro junto a paja y ramas de arbustos y arboles. El techo era de grandes troncos de árboles como soporte y luego un entrelazado igual que el de las paredes, o sea, barro y ramas. Por supuesto, esa parte superior es proclive a desaparecer con los siglos, y de eso no queda nada, pero si que se han conservado parte de los cimientos que se han estado restaurando.
El Yacimiento argárico de La Almoloya es uno de los enclaves más relevantes para entender la cultura de El Argar, una sociedad que se desarrolló aproximadamente entre el 2200 y el 1500 a.C. en el sureste de la península ibérica. Está situado en una elevación estratégica en el término municipal de Pliego, en la Región de Murcia, lo que permitía controlar visualmente el territorio circundante. Este asentamiento no era una simple aldea, ya que su urbanismo y sus estructuras apuntan a un lugar con funciones políticas y de poder dentro de esa cultura, algo que lo diferencia de otros yacimientos argáricos más centrados en lo doméstico. Las excavaciones han sacado a la luz un núcleo urbano bastante organizado, con viviendas de planta rectangular, calles y espacios comunes.
Pero lo que realmente ha llamado la atención de los arqueólogos, es la presencia de un gran edificio que muchos investigadores interpretan como una especie de sala de gobierno o edificio político. Este hallazgo ha reforzado la idea de que la sociedad argárica tenía una jerarquía compleja y posiblemente formas de organización política centralizada. No es habitual encontrar este tipo de estructuras tan claramente diferenciadas en otros asentamientos contemporáneos de la península, lo que convierte a La Almoloya en una pieza clave para reinterpretar toda esta cultura. Uno de los descubrimientos más conocidos del yacimiento es el de una tumba doble bajo el suelo de ese gran edificio, donde aparecieron dos individuos enterrados junto a un ajuar excepcional, especialmente en el caso de la mujer.

Entre los objetos encontrados había diademas de plata, recipientes y otros elementos que indican un estatus social muy alto. Este hallazgo ha generado bastante debate porque sugiere que las mujeres pudieron tener un papel político o de poder más relevante de lo que tradicionalmente se pensaba en estas sociedades prehistóricas. Lo que sí está claro, es que el ajuar es de los más ricos encontrados en contextos argáricos. El yacimiento sigue en proceso de investigación y no está completamente musealizado como otros enclaves más preparados para el turismo masivo. Se han realizado trabajos de consolidación y protección, pero gran parte de su valor sigue estando en lo que aporta a nivel científico más que en la visita convencional. Aun así, forma parte de un conjunto de yacimientos argáricos del sureste que están ganando cada vez más atención tanto por parte de investigadores como de instituciones culturales.
Otra cuestión interesante es cómo este lugar ayuda a desmontar la imagen simplista de las sociedades de la Edad del Bronce como comunidades aisladas y poco organizadas. La Almoloya muestra una sociedad con control del territorio, diferenciación social clara y posiblemente estructuras de poder bastante definidas. Eso la acerca más a protoestados que a simples aldeas agrícolas, lo que obliga a replantear muchas ideas sobre la prehistoria reciente en la península ibérica. La Almoloya no es solo un yacimiento más, sino un sitio clave para entender cómo funcionaba el poder, la sociedad y la vida cotidiana en el mundo argárico.
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