Aparcamos cerca y en el camino hacia nuestro destino, nos encontramos con esta fachada que nos llamó poderosamente la atención. Era el Hospital de Mujeres de la Divina Providencia y que ahora es un museo. Entramos a ver lo que mas nos llamó la atención, el patio y algunas dependencias, aunque no entramos al museo en esta ocasión.
Se levanta en pleno Barrio Alto de El Puerto de Santa María, en la esquina de las calles Ganado y Zarza, el edificio nació en 1750 por iniciativa de dos sacerdotes portuenses que decidieron crear un hospital para mujeres pobres, enfermas y desamparadas en una época en la que la asistencia sanitaria era bastante limitada y muchas personas morían prácticamente abandonadas. La ciudad vivía entonces un momento de gran crecimiento gracias al comercio con América y aquello provocó un aumento enorme de población, marineros, comerciantes y gente flotante que iba y venía del puerto. En medio de ese ambiente rico para algunos y muy duro para otros, apareció esta institución benéfica destinada sobre todo a mujeres sin recursos y niñas huérfanas.
El Hospitalito no fue solo un pequeño hospital. También funcionó como refugio social y como centro educativo. Allí se acogía a mujeres sin un lugar seguro donde vivir y a niñas que aprendían costura, lectura, escritura y doctrina cristiana para poder buscarse la vida en el futuro. Esa mezcla de hospital, asilo y colegio era bastante habitual en la beneficencia del siglo XVIII, aunque aquí tuvo bastante importancia en la vida cotidiana portuense. El edificio que hoy vemos comenzó a levantarse en torno a 1753 y responde a un neoclasicismo con detalles barrocos de influencia francesa, algo que llama la atención porque no es el típico barroco recargado andaluz que mucha gente espera encontrar. Tiene un patio central muy elegante, una escalera sobria y una capilla pequeña pero bastante interesante.
Una de las curiosidades más llamativas es que durante mucho tiempo el Hospitalito fue conocido sobre todo por generaciones de portuenses que estudiaron allí cuando dejó de funcionar como hospital y pasó a convertirse en colegio. Mucha gente mayor de El Puerto todavía habla del lugar con cierta nostalgia porque siguió teniendo vida educativa hasta los años setenta del siglo XX. Después llegó una etapa bastante complicada. El edificio sufrió abandono, deterioro y un largo debate sobre qué hacer con él. De hecho, durante años fue uno de esos monumentos históricos que parecían condenados a quedarse en un limbo eterno entre proyectos, restauraciones parciales y promesas políticas. Incluso hubo estudios universitarios que analizaron precisamente la vulnerabilidad patrimonial del inmueble y el riesgo de pérdida que sufría.
En los últimos años la situación ha cambiado bastante y el Hospitalito ha ido recuperándose poco a poco. Hoy alberga la llamada Sala Hospitalito y se ha convertido en una extensión del Museo Municipal y en el futuro gran museo histórico de la ciudad. Allí se exponen piezas arqueológicas y contenidos relacionados con la historia de El Puerto desde época antigua hasta la Edad Media. La rehabilitación ha permitido recuperar patios, salas y espacios interiores que durante décadas estuvieron muy degradados. Además el lugar ha empezado a funcionar como espacio cultural estable y ha recibido miles de visitantes en los últimos años, algo que hace pensar que por fin el edificio ha encontrado una función que le da sentido sin perder su identidad histórica.
El Hospitalito tiene también ese atractivo de los edificios que parecen discretos por fuera pero esconden mucha historia dentro. Mucha gente pasa por delante sin imaginar que aquel rincón del Barrio Alto fue durante siglos un lugar clave para la asistencia social femenina en la ciudad. Y además tiene algo muy portuense, porque resume bastante bien las contradicciones históricas de El Puerto de Santa María. Una ciudad rica gracias al comercio atlántico y al vino, pero que también necesitaba instituciones de caridad para atender la pobreza, la enfermedad y el abandono que convivían con aquella prosperidad. Hoy el edificio sigue en pie bastante bien conservado y convertido en espacio visitable, lo que ya es mucho teniendo en cuenta la cantidad de patrimonio histórico que se ha perdido o transformado sin remedio en muchas ciudades andaluzas y españolas.
¡¡Conoce y vive España!!




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