Quedan muy pocos restos del castillo, apenas algunas ruinas. Al final no subimos. Había poco que ver y, además, yo tenía la rodilla fastidiada y no quise forzarla para ver tan poco. Nos conformamos con contemplar desde la carretera ZA-305 lo que queda de una torre. Quizás en otra ocasión me habría animado a subir, pero esta vez preferí no hacerlo.

El castillo está en Peñausende, en la comarca de Sayago, al sur de la provincia de Zamora. Se encuentra sobre una peña de paredes escarpadas que domina el pueblo y ofrece una amplia vista del territorio. El propio relieve servía como defensa natural y explica la elección del lugar. Aunque se han propuesto antecedentes más antiguos para el asentamiento, la fortaleza medieval quedó vinculada a la Orden de Santiago, que tuvo posesiones en Peñausende desde el siglo XII. Los restos románicos conservados apuntan a que algunas partes pudieron edificarse desde finales del siglo XII, pero la primera referencia documental clara al castillo es posterior. En 1326, durante el reinado de Alfonso XI de Castilla, la Orden de Santiago entregó el castillo a Alvar Núñez Osorio, camarero y justicia mayor del rey, y Alfonso XI actuó como fiador de esa donación.

Más adelante, la fortaleza fue residencia del comendador de Peñausende y centro de una encomienda de la Orden. En 1468, bajo Enrique IV, se documentó el vasallaje del comendador Juan de Soguino a los maestres de Santiago, con referencia expresa a la villa, el castillo y la encomienda. En el siglo XVI, los visitadores de la Orden dejaron una descripción del lugar, que ayuda a conocer algo de su aspecto y funcionamiento. La arquitectura aprovechaba la forma de la peña y sus cortados de granito. La fortaleza tenía murallas y cubos defensivos, y contó con más de una línea de defensa. Hoy se distinguen restos de algunos lienzos y las bases de ciertos cubos. También hay una oquedad que pudo servir como aljibe. En los alrededores se observan muros de piedra seca que separan parcelas, llamados cortinas y cortinos en la zona. Algunos pueden confundirse con restos defensivos, por lo que no es fácil reconstruir a simple vista el trazado completo del castillo.
Peñausende ocupó una posición estratégica en la frontera entre los reinos de León y Portugal y tuvo importancia durante la repoblación y los conflictos medievales. La tradición local atribuye al castillo un papel destacado en la Reconquista. También circulan relatos sobre túneles y pasadizos que lo habrían conectado con otros puntos del entorno, aunque forman parte de la tradición y no están confirmados como estructuras reales. El castillo se encuentra hoy en estado de ruina y conserva solo una pequeña parte de su antigua fábrica. Su aspecto actual da una idea de lo escarpado del emplazamiento, pero apenas permite imaginar el conjunto que hubo en su época.
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